Transcripción del programa de Radio Nacional Argentina sobre: Borges, la conspiración: ¿Genio o Frankenstein Literario? 13/09/2005
Transcripción del programa de Radio Nacional
Borges, la conspiración: ¿Genio o Frankenstein literario?
13/09/2005
Introducción
Bustrofedon:
Bienvenidos a esta emisión especial. Hoy nos metemos en un material singular y desconcertante: fragmentos de un texto titulado El otro Borges: una conspiración literaria.
Ulrica Dahl:
Hola. Sí, la verdad es que el punto de partida es curioso cuanto menos.
Desarrollo
B.:
La fuente que manejamos es peculiar. No es un ensayo académico ni una biografía contrastada. Es un extracto que lanza una hipótesis extrema sobre Jorge Luis Borges, figura cumbre del siglo XX.
U.D.:
Así es. Nuestra tarea hoy es intentar navegar por las capas de esta teoría conspirativa tan particular. ¿Qué sugiere sobre Borges, sobre su existencia, su identidad?
B.:
El texto no se anda con rodeos. Empieza fuerte: cita una supuesta afirmación de Antonio Tabucchi.
U.D.:
Sí, conocido. Y la idea es explosiva: que Borges nunca existió como tal, sino que fue un actor.
B.:
Uf, empezar así es un golpe tremendo. Pero casi enseguida el mismo texto introduce la duda: el artículo atribuido a Tabucchi, Borges il fantasma argentino (1983), es inhallable.
U.D.:
O sea, nada, cero rastros. Una base etérea, fantasmal.
B.:
Empezamos en un terreno deliberadamente inestable.
U.D.:
Sí, intencionado. Pero la idea del actor es solo el aperitivo. La teoría principal es más compleja, más novelesca: la existencia de una logia secreta de escritores que sería la verdadera autora de la obra de Borges.
B.:
¿Una logia? ¿Un grupo secreto escribiendo ficciones como El Aleph?
U.D.:
Exacto. Borges no sería un creador individual, sino la obra maestra colectiva de ese grupo. Y ojo: da nombres.
B.:
¿Quiénes?
U.D.:
Umberto Eco como posible diseñador del mito. Cortázar y Octavio Paz aportando estilo. Y Bioy Casares, encargado de urdir la biografía pública.
B.:
Tela. Presentar a Borges como un proyecto coral secreto lo cambia todo.
U.D.:
Lo convierte en construcción polifónica, creación a muchas manos.
B.:
Pero, ¿y las pruebas?
U.D.:
Ahí está el truco. Son esquivas, casi juguetonas. Autores menores que convenientemente se habrían quemado en un incendio.
B.:
Entonces cada pista sólida se desvanece. Una conspiración que borra sus huellas.
U.D.:
Exacto. Y eso nos lleva a pensar: ¿quiere convencernos o crear misterio?
B.:
Yo creo que busca generar atmósfera, un laberinto muy borgiano.
U.D.:
Sí, un juego de espejos. El texto usa las armas literarias del propio Borges contra él, para deconstruirlo.
B.:
Entonces tenemos la logia, las pruebas fantasma y el actor.
U.D.:
Dentro de esta trama aparece una carta de 1949, firmada con iniciales JC, OP y ABC, que describiría al actor elegido para el papel.
B.:
¿Y cómo lo describe?
U.D.:
Voz monocorde, ceguera progresiva, memoria prodigiosa para recitar textos complejos como si fueran suyos.
B.:
Eso lo convierte en vehículo perfecto para el personaje. La voz monocorde como desapego erudito, la ceguera como símbolo de visión interior, la memoria como enciclopedia viviente.
U.D.:
Exacto. Borges no sería creador, sino recipiente extraordinario.
B.:
Y aquí aparece otra cita, de un académico alemán inexistente, Heinrich Keller, autor de Der Autor als Artefakt.
U.D.:
La frase es potente: “Todo autor es un Frankenstein, pero Borges lo fue doblemente: creado por la literatura y recreado por los literatos.”
B.:
Una imagen vertiginosa: Borges como criatura ensamblada de estilos, citas, conocimientos.
U.D.:
Un ser hecho de palabras.
B.:
Y el pacto de silencio de la logia sería lo que sostuvo el mito.
U.D.:
Claro, un sacrificio de autoría individual en pos de la obra colectiva.
B.:
El texto incluso introduce una escena teatral en un café de Maipú: Borges diciendo “Yo no soy Borges. Borges es el otro.”
U.D.:
Una frase real, pero reinterpretada como línea de guion aprendida.
B.:
Y aparece otro objeto: un cuaderno de tapas negras.
U.D.:
No eran apuntes literarios, sino instrucciones:
-
Citar a Schopenhauer en tono pausado.
-
Recordar viaje a Ginebra.
-
Mencionar la ceguera con humildad.
B.:
Un manual de instrucciones para ser Borges.
U.D.:
Pero, como siempre, el cuaderno se perdió.
B.:
Un patrón constante: toda prueba se esfuma.
U.D.:
En la segunda mitad, el narrador se convierte en protagonista: sigue huellas fantasmales, busca cartas imposibles, testimonios inexistentes.
B.:
Una pesquisa detectivesca que deviene existencial.
U.D.:
En Ginebra, el narrador concluye que el entierro en Plainpalais no fue el final de un hombre, sino la ceremonia para sellar el mito Borges.
B.:
Enterrar al personaje.
U.D.:
Y surge la pregunta: ¿somos todos máscaras inventadas por otros?
B.:
Una extrapolación inquietante: si Borges fue construcción, ¿qué nos asegura que nuestra identidad no lo sea también?
U.D.:
La nota final complica más: el narrador podría ser miembro de la logia.
B.:
O sea, su investigación sería parte del engaño.
U.D.:
Un juego borgiano hasta el final: atraparnos en un espejo sin salida.
Cierre
B.:
Hemos navegado por una visión radical que presenta a Borges no como genio individual, sino como mito colectivo.
U.D.:
Un artefacto literario, no una investigación histórica. Y, aun así, nos deja pensando en la autoría, la fama y la identidad como construcciones.
B.:
La verdadera invitación es a reflexionar sobre las historias que contamos de los demás… y de nosotros mismos.
👉 Nota del blog: Esta transcripción corresponde a la emisión de Radio Nacional del 13 de septiembre de 2005. Material de carácter especulativo y literario.
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